Y era una tarde normal.
Tú de espaldas y yo te agarraba por la cintura.
Venías de la habitación, en donde tomabamos los postres aquellas tardes interminables.
Un café, un cigarro y al sofá.
Era un sofá especial, en él, estudiando, nos hemos sacado media carrera.
También un dia me diste un beso en la mejilla.
laspequeñasquemadurasdeaceitedetupecho
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario