Yo intento no pasar, salvo cuando es inevitable. A mí las calles también me recuerdan a todo, desde la heladeria de la esquina, de la que teniamos más cucharas que nadie.. hasta esa maldita calle estrecha por la que siempre me metía y que nunca era.
Son cosas inevitables y reales, como la realidad que te cubre ahora, como todo lo que ha acontecico, como lo que vendrá mañana. Solamente tú puedes hacer que sea mas dulce, o más amargo. Ponle fuerza al asunto. Y no, no te equivoques, nunca esperé nada tí, de hecho, nunca te exigido nada. Yo solo quise, quiero y querré hacerte sonreir, pero de verdad. Se que las de tus fotos no lo son, no se parecen a las que yo saboreé. Nunca te pedí nada, salvo que me dejarás intentarlo, eso era lo que me hacía feliz, porque además lo conseguia.
Yo también lucho contra mí por intentar no pensar, no sentir curiosidad, no indagar y eso que se que en cualquier momento puedo tropezar con algun comentario, alguna foto o algo que me haga daño, pero a veces parece que hasta la necesito. Ya no se si el dolor es lo que me alimenta y lo que quizas necesite, En parte, me estoy acostumbrando a él, me visto de él.
Y sí ... todo era/es/será precioso. Deberias plasmarlo en una novela y no te lo digo de broma. Son cientos de miles de cosas, demasiados cumulos aleatorios de circunstancias, coincidencias dantescas e imposibles que rozan la inverosimilidad.
En cuanto al cuadro... aquí lo tengo, intento no desgastarlo mucho con la mirada aunque no haya momento en que no recuerde su presencia. ¿Acaso el mio no te da fuerza? Tienes una mano que incluso te puede coger o guiar, o acariciar.
Tu pelo... haz con él lo que quieras, no vas a dejar de ser infinitamente preciosa. Por lo otro ... no se. Yo me he quitado la pulsera...
Estas sucia porque no te dejas limpiar, porque hay algo que no te deja hacerlo, ni a tí, ni a quien te quiere ayudar. Creo que no te atrevés, que ese paso que falta por dar te pesa mucho. Que tienes miedo a darlo porque sabes que si lo das no tiene vuleta atrás. Yo siempre estaré aquí, para cuando lo des, que te puedas apoyar en mi hombro, y que no pierdas el equilibrio, que no te caigas al abismo, Alicia!.
En cuanto a mis palabras ... no se las quiero dedicar a nadie. Mis palabras van a quien yo quiera que vayan y nadie nunca se las gano más que tu. Aunque no lo creas, aunque no lo sientas. Y se que las valoras.
Tampoco puedes llegar y decir que no quieres ser nada para nadie. Es cobarde e injusto. No lo crees? Quiero tus palabras porque aunque sean tristes y sean puñales, son las que me siguen haciendo sonreir y con ellas, le sonrio al mundo.
Y por supuesto, me acuerdo de todo, sobre todo de ese momento. Hay algo más perfecto, puro, bonito (...). Esas paredes están pintadas de momentos, de palabras, de sudor, de humo y sobre todo de sueños. Todos los que tuve mientras estaba despierto, y tú dormias a mi lado. Inocente. No se nada de cuadros, apenas entiendo de arte y no se dibujar. Pero aquí tengo el pincel porque se que puedo pintar el mejor de los lienzos todavía, como el de tu espalda.
Nadie muere mientras se le recuerda.
Esencia
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